Lineamientos para el entendimiento, adjudicación
y resolución de controversias durante elecciones
Introducción
Una fuerte estructura electoral deberá tener la capacidad de resolver quejas y controversias que surjan
durante las elecciones a través de un proceso justo, transparente y eficaz. Las democracias exitosas
reconocen la necesidad de dicha capacidad y crearon un sistema de adjudicación para las quejas
electorales. Las quejas electorales que no se procesan de manera adecuada y expedita debilitan la
dedicación de la sociedad al Estado de Derecho y a elecciones honestas. Las controversias actuales
crean un ambiente de desconfianza política y sospechas que pueden socavar la legitimidad de las
elecciones y del gobierno electo.
El número cada vez mayor de democracias nuevas y en desarrollo y sus ambientes de intensa
competencia política han conllevado a una mayor consciencia de los problemas del área de la
adjudicación de quejas de la administración electoral. En general, las autoridades electorales se han
tornado más competentes para cumplir sus responsabilidades básicas para llevar a cabo las elecciones.
Ahora se está lidiando con aspectos más complicados y difíciles de la celebración de elecciones. Las
leyes electorales son cada vez más integrales y las experiencias mundiales en esta área se comparten
ahora con más facilidad. Como se indicó en el Capítulo 1, se han desarrollado normas internacionales
para evaluar la imparcialidad y eficacia de los sistemas de adjudicación de quejas. La discusión de la
adjudicación de quejas electoral ha ido más allá de principios básicos declarativos hasta un enfoque en
consideraciones prácticas para una implementación eficaz.
Las quejas electorales implican quejas complejas para la elección de funcionarios, tribunales y otros
organismos encargados de su resolución. Rara vez estas autoridades reciben el crédito; sin embargo,
con frecuencia se les atribuye la culpa por tratar de resolver cientos o miles de controversias en un
periodo de tiempo corto.1
Algunas controversias representan asuntos muy significativos que involucran sensibilidades políticas
fuertes y conllevan consecuencias potencialmente graves.
Con frecuencia otras quejas son insignificantes, falsas, infundadas o repetitivas. Tal vez el mayor reto
sea establecer un sistema de adjudicación de quejas que pueda distinguir rápidamente entre quejas de
menor y mayor importancia y puedan ofrecer recursos y tiempo para resolverlas de manera eficaz.
1
Un ejemplo de este problema es la investigación de 2010 de la Comisión Electoral Independiente (CEI) y la
Comisión de Quejas Electorales (CQE) de Afganistán realizada por la Oficina del Procurador de Justicia de
Afganistán. Después de la acción de la CEI y la CQE para descalificar a los candidatos ganadores de las elecciones
del 18 de septiembre debido a delitos de fraude, en diciembre de 2010, la oficina del procurador de justicia acusó
a los ��funcionarios de la CEI y de la CQE por conspirar para perpetrar fraude y le solicitó a la Suprema Corte que
anulara los resultados electorales. Al momento del presente texto, la investigación del procurador general de la
CEI y la CQE está aún pendiente y se lleva a cabo con procedimientos concluidos. Refièrase a Yaroslav Trofimov, La
Suprema Corte de Afganistán solicitó la anulación de las elecciones, Wall St. J. (12 de diciembre de 2010),
disponible em http://online.wsj.com/article/SB1 0001424052748703380104576014981538748112.html.
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