BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Viernes 13 de febrero de 2009
Sec. TC. Pág. 122
términos de la STC 229/1992, estarían justificadas constitucionalmente medidas a favor
de la mujer. Entre ellas las adoptadas en las disposiciones recurridas, que (para el Gobierno
Vasco) cumplen todas las condiciones exigidas por la jurisprudencia: situación objetiva de
desigualdad, finalidad legítima y medidas adecuadas y proporcionadas que no originan un
perjuicio mayor que el beneficio conseguido.
En relación con el criterio de la proporcionalidad alega el Ejecutivo autonómico que
tampoco cabe calificar las medidas discutidas como lesivas del art. 23.2 CE. No estamos
ante un derecho que no admita un trato legal diferenciado, sino que, en tanto que derecho
de configuración legal (STC 161/1988), puede ser regulado de modo que su ejercicio se
someta a los condicionamientos que el legislador estime oportunos, siempre que se persiga
un fin legítimo y la diferenciación sea racional y proporcionada. Si el legislador pretende
promover la presencia de las mujeres en las listas electorales no vulneraría con ello el
derecho de sufragio pasivo de quienes no aparecen en ninguna lista, sino, todo lo más, se
estarían frustrando meras expectativas. A mayor abundamiento cabe observar que no
estaríamos en ningún caso ante un tratamiento diferenciado para un género concreto, sino
que lo que se persigue es que ninguno de los dos géneros se distinga numéricamente en
el momento de configurar las listas. No se impediría con ello a los hombres alcanzar el
porcentaje de representación correspondiente a su presencia en el cuerpo electoral
(teniendo en cuenta que las mujeres sobrepasan el 50 por 100 del cuerpo electoral, los
hombres quedarían sobrerrepresentados incluso en una regulación que impusiera listas
rigurosamente paritarias).
En definitiva, concluye el Gobierno Vasco, asegurar una representación parlamentaria
más equilibrada de hombres y mujeres es constitucionalmente válido, además de un
objetivo al que España se ha comprometido en diferentes instrumentos internacionales. La
medida es adecuada para alcanzar el fin pretendido y es proporcionada, por cuanto no da
lugar a un sacrificio excesivo de derechos, expectativas o intereses en relación con el
beneficio del resultado que con ella puede alcanzarse.
La última parte del escrito de alegaciones examina la competencia de la Comunidad
Autónoma sobre la materia electoral a la luz de los arts. 81.1 y 149.1.1 CE. Sostiene el
Gobierno Vasco que su Comunidad Autónoma está habilitada por el art. 10.3 EAPV para
dictar sus normas electorales propias, precepto a cuyo amparo se encuentra en vigor la
Ley 5/1990, de 15 de junio, de elecciones al Parlamento Vasco. La reserva de ley orgánica
(art. 81.1 CE) no contiene, en puridad ningún título competencial habilitante a favor del
Estado (SSTC 37/1981, 137/1986 y 173/1998), siendo constante, además, la jurisprudencia
que entiende que la operatividad de esa reserva debe aplicarse restrictivamente (SSTC
5/1981, 140/1986, 173/1998, entre otras). En lo que hace al régimen electoral, éste
comprende, de acuerdo con la STC 38/1983, los elementos generales de las elecciones
locales, quedando fuera las elecciones que tienen su propio régimen en la Constitución o
en los Estatutos de Autonomía, sin perjuicio de que, para las excluidas, el régimen electoral
comprenda también las normas estatales de desarrollo del art. 23 CE así como las que
regulan las condiciones básicas que garanticen la igualdad en su ejercicio, dictadas por el
Estado en virtud del art. 149.1.1 CE (STC 154/1988).
Hay que examinar, por tanto, la LOREG, como expresión, también, de la competencia
estatal del art. 149.1.1 CE, para determinar si el contenido de las normas recurridas queda
alcanzado por la reserva del art. 81.1 CE. Tras reproducir el fundamento jurídico 9 de la
STC 173/1998 afirma el Ejecutivo autonómico que el art. 149.1.1 CE, a contrario, habilita
a las Comunidades Autónomas para que, en el ejercicio de su competencia, puedan
organizar sus regímenes electorales como expresión primaria de su capacidad de
autogobierno para la ordenación de sus propias instituciones y, en consecuencia, regular
todo el ámbito no disciplinado por la LOREG. Esta Ley, como expresión del régimen
electoral general, no contiene regla alguna que pueda considerarse vulnerada por las
normas examinadas, pues no contiene ninguna previsión sobre su objeto. No hay, por
tanto, condición básica que se pueda vulnerar. Especialmente si se tiene en cuenta que el
Tribunal Constitucional se ha pronunciado favorablemente sobre el desarrollo de aspectos
cve: BOE-A-2009-2502
Núm. 38