BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Viernes 13 de febrero de 2009
Sec. TC. Pág. 116
la elegibilidad. A juicio de la Cámara, con una perspectiva formal, las inelegibilidades no se
regulan en los preceptos que se ocupan de las listas electorales (arts. 44 y sigs. LOREG;
art. 50 de la Ley del Parlamento Vasco 54/1990, de elecciones al Parlamento Vasco, y
art. 6 bis de la Ley del Parlamento Vasco 1/1987, de elecciones para las Juntas Generales
de los Territorios Históricos); y tampoco materialmente las normas recurridas pueden
considerarse normas restrictivas de la elegibilidad, pues no prohíben ni impiden a nadie
figurar en las listas de candidatura, es más, ni siquiera restringen el universo de extracción
de los candidatos, que sigue siendo el de los ciudadanos de la Comunidad Autónoma. La
inelegibilidad consiste en la prohibición de ser válidamente candidato y acarrea, en su
caso, la nulidad de la elección; sin embargo con la norma que ordena las listas no se
configura ninguna prohibición de que personas determinadas puedan ser válidamente
candidatas.
Conscientes de ello (afirma el Parlamento Vasco) los Diputados recurrentes no hablan
de supuesto de inelegibilidad, sino de «restricción de la elegibilidad» o de «quiebra de la
igualdad entre los elegibles», esto es, de conceptos que no se sustentan en realidad
alguna. En cualquier caso la clave de la argumentación de los actores descansa en la idea
de que figurar en las listas electorales es parte del derecho constitucional de sufragio
pasivo. Idea contraria a la doctrina constitucional en la materia (SSTC 61/1987, 78/1987,
18/1989, 71/1989, 205/1990 y 30/1993, entre otras), para la que la propuesta de candidatura
por quien está facultado por el Ordenamiento para la presentación y tramitación de las
listas de candidatura y el cumplimiento de los trámites que al respecto fija la legislación
electoral constituye condición de eficacia del derecho de sufragio pasivo, que, por tanto,
sólo nace como derecho individualizado con la proclamación definitiva de las candidaturas.
No existe, pues, un derecho fundamental a figurar como candidato en una lista electoral si
se prescinde de la propuesta por el órgano competente y de los requisitos fijados por la ley,
bastando con pensar que, caso de no existir las normas impugnadas, si los partidos optaran
libremente por la paridad o por conformar listas con candidatos de un mismo sexo no
podría hablarse de la vulneración del derecho de sufragio pasivo de nadie.
Por otra parte (alega el Parlamento Vasco), de acuerdo con lo ya expuesto, el apartado 3
del art. 46 LOREG no resulta de aplicación a las elecciones autonómicas, siendo así que
dicho apartado se refiere al número de candidatos a incluir en las listas, que, por tanto, es
variable en función de lo que decida cada legislación autonómica, por lo que cabe
preguntarse si la apertura a distintas opciones numéricas puede dar lugar a la vulneración
del derecho de sufragio pasivo para los ciudadanos de Comunidades Autónomas en las
que se opte por un número menor que en otras Comunidades. Siendo, para la Cámara,
evidente que no, se concluye que el hecho de que las expectativas de figurar en las listas
se reduzcan para ciudadanos de uno u otro sexo no supone vulneración de derecho
alguno.
Ha de negarse, consiguientemente (razona el escrito de alegaciones), la competencia
del Estado para regular la cuestión de la elaboración de las listas electorales en virtud del
art. 149.1.1 CE. Y, confirmada la competencia autonómica para establecer la paridad de
las candidaturas, sería inocua la invocación de la reserva de ley orgánica. Para la Cámara
nos hallamos ante una cuestión que no puede ser calificada de «régimen electoral general»
y que no ha sido considerada por el legislador orgánico como parte de las condiciones
básicas a que hace referencia el art. 149.1.1 CE. Además los preceptos recurridos no
regulan a quiénes se puede elegir, sino que establecen la composición de las listas
electorales y los requisitos formales que éstas han de satisfacer, lo que excede del ámbito
de la ley orgánica.
La última parte del escrito de alegaciones se ocupa de la supuesta restricción de la
libre actividad de los partidos políticos. Aceptando el Parlamento Vasco que los únicos
sujetos que ven limitada una pequeña parcela de su actividad son los partidos o coaliciones,
no admite que tal limitación sea inconstitucional. Tras hacer referencia a la doctrina
constitucional a propósito de la naturaleza y la relevancia constitucional de los partidos
políticos (STC 3/1981) y de las consiguientes exigencias que, junto a la especial protección
de la que son acreedores, resultan también para los partidos en cuanto a su estructura y
cve: BOE-A-2009-2502
Núm. 38