BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO
Viernes 13 de febrero de 2009
Sec. TC. Pág. 112
arts. 3.7 (párrafo 2) y 20.4 b), 5, 6 y 7, y la disposición final segunda (apartado 2). A este
respecto la Cámara comienza manifestando su extrañeza por la impugnación de apartados
de naturaleza definitoria o que establecen cautelas de cumplimiento de la Ley, como es el
caso del apartado segundo del art. 3.7, en el cual se acoge una definición que sería
insusceptible de juicio alguno de constitucionalidad.
El Parlamento Vasco entiende que los recurrentes consideran inconstitucional que se
determine por ley un tipo de equilibrio entre miembros de ambos sexos en órganos
pluripersonales, si bien a lo largo del recurso nada se dice acerca de si el mínimo del 40
por 100 reservado a cada sexo resulta o no adecuado como parámetro de equilibrio. Para
la Cámara, si bien formalmente los preceptos definitorios del concepto «representación
equilibrada» se plasman en el escrito de recurso, materialmente no están recurridos. Y ello
porque los actores no manifiestan su disconformidad respecto de los porcentajes
establecidos y esa definición es un elemento accesorio respecto de lo que realmente se
enjuicia, que no es otra cosa que el establecimiento por ley de una norma según la cual
ambos sexos deben estar representados en órganos pluripersonales. Lo de menos,
conforme al tenor literal del recurso, sería el porcentaje de mínimos que se establezca.
Por otra parte la definición (el porcentaje por el que se ha optado), de considerarse que
como tal puede ser objeto de un juicio de constitucionalidad, no entraña, para la Cámara,
perjuicio ni desventaja para ninguno de los dos sexos. Cuestión diferente sería el caso de
una definición que estableciera un mínimo de un 60 por 100 reservado a uno de ellos.
Afirmado lo anterior el Parlamento entiende que en esa situación de accesoriedad se
encontrarían el art. 3.7 (párrafo 2) y el art. 20.6. Asimismo el art. 20.7 tendría un carácter
de medida accesoria, cuyo fin es la comprobación de los efectos de la aplicación de la Ley,
lo que hace que su impugnación resulte igualmente extraña a un juicio de constitucionalidad,
pues carece de un contenido material de calado que pueda contravenir precepto
constitucional alguno.
Pasando al fondo de la cuestión la Cámara autonómica aborda la supuesta infracción
del art. 14 CE en relación con el art. 23.2. Tras hacer referencia a la doctrina constitucional
en la materia (SSTC 73/1998, 156/1998, 167/1998) y precisar los supuestos a los que se
refieren los preceptos recurridos (órganos que no tienen por qué estar integrados por
funcionarios y en los que la presencia de éstos no afecta a su carrera funcionarial), afirma
el Parlamento Vasco que no puede apreciarse la existencia de la denunciada infracción del
derecho reconocido en el art. 23.2 CE, ya que los preceptos impugnados no se refieren a
supuestos de acceso a la función pública o de promoción en la misma, por lo que sería
falaz hablar de vulneración del derecho de igualdad en el acceso a las funciones públicas,
pretendiéndose, «de modo un tanto engañoso», hacer ver que la conformación de órganos
cuya existencia es limitada en el tiempo para la realización de tareas determinadas, y que
no tienen relación alguna con la carrera funcionarial de los funcionarios que eventualmente
pudieran ser designados como miembros de ellos, tiene un entronque directo con el art.
23.2 CE. Antes al contrario, el único objetivo de los preceptos recurridos es la promoción
del art. 14 CE al evitar las discriminaciones por razón de sexo en las que podrían incurrir
quienes tienen la responsabilidad de realizar las designaciones para órganos decisorios:
persiguen, en fin, que determinadas decisiones resulten adoptadas por órganos que, con
la adecuada capacitación técnica, sean reflejo de la ciudadanía, conformada por hombres
y mujeres.
En relación con la denunciada infracción de los principios de mérito y capacidad (art.
103.3 CE) alega la Cámara que, no tratándose de acceso a la carrera administrativa, no
pueden verse conculcados tales principios. Pero, además, en todo caso los preceptos
cuestionados hacen de tales principios el presupuesto mismo de sus previsiones, pues en
todos ellos se limita la selección de personas entre quienes cuenten con «capacitación,
competencia y preparación adecuada». Más aún, el art. 20.8 de la Ley viene a demostrar
que estos principios son de aplicación prioritaria frente a las mismas cuotas de representación
equilibrada, pues éstas pueden excepcionarse, motivadamente, si concurre causa
justificada, como sería la de no contar con personas que reunieran las condiciones previas
de mérito y capacidad.
cve: BOE-A-2009-2502
Núm. 38