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Viernes 29 febrero 2008
forma que en el conjunto de la lista los candidatos de
cada uno de los sexos supongan como mínimo el cuarenta por ciento».
En cuanto al derecho de sufragio pasivo importa reiterar que el artículo 23.2 CE no incorpora entre sus contenidos un pretendido derecho fundamental a ser propuesto
o presentado, por las formaciones políticas, como candidato en unas elecciones (STC 78/1987, de 26 de mayo,
FJ 3). Por tanto, no puede entenderse quebrantado el contenido esencial del derecho de sufragio pasivo, identificado en nuestra STC 154/2003, de 17 de julio, como la
garantía de «que accedan al cargo público aquellos candidatos que los electores hayan elegido como sus representantes, satisfaciéndose, por tanto, dicho derecho siempre
que se mantenga la debida correlación entre la voluntad
del cuerpo electoral y la proclamación de los candidatos … [ibidem; también, STC 185/1999, de 11 de octubre,
FJ 2 c)]» [FJ 6 c)]. Nada hay en la disposición adicional
segunda LOIMH que altere la correlación entre la voluntad
del cuerpo electoral manifestada mediante el ejercicio del
derecho de sufragio activo y los candidatos que hayan
obtenido la confianza de los electores y, en cuanto tales,
deban ser proclamados electos y acceder a los cargos
públicos electivos. El principio de composición equilibrada es un instrumento al servicio de la igualdad de
oportunidades en el ejercicio del derecho de sufragio
pasivo pues informa la elaboración de las candidaturas;
siendo ello así sólo cabría plantearse una eventual vulneración del contenido esencial del derecho fundamental
proclamado en el artículo 23.2 CE si su aplicación se efectuara en la fase de proclamación de candidatos electos,
operando a partir de los resultados electorales.
En relación con el derecho de sufragio activo, del
mismo modo que del artículo 23.2 CE no cabe inferir la
exigencia de un determinado sistema electoral, o de un
determinado mecanismo de atribución de los cargos
representativos objeto de elección en función de los votos
obtenidos (STC 75/1985, de 21 de junio, FJ 4), tampoco del
artículo 23.1 CE puede derivarse un derecho subjetivo de
los ciudadanos a una concreta composición de las listas
electorales. La afirmación de que nadie ostenta un derecho fundamental a ser presentado como candidato en
unas elecciones (STC 78/1987, de 26 de mayo, FJ 3)
encuentra su natural correlato en la constatación de que
tampoco nadie puede pretender ser titular del derecho
fundamental a que las formaciones políticas enumeradas
en el artículo 44 LOREG presenten a terceras personas
como candidatos. El derecho de sufragio activo recogido
en el artículo 23.1 CE se ejerce por los ciudadanos
mediante la elección, a través del sufragio libre, igual,
directo y secreto, entre las opciones presentadas para su
consideración por las formaciones políticas habilitadas al
efecto por la legislación electoral, sin que forme parte de
ese derecho la facultad de otorgar la condición de candidato a quien no fue propuesto como tal por los partidos
políticos, agrupaciones de electores o federaciones de
partidos. No cabe, por consiguiente, apreciar contradicción alguna entre la disposición adicional segunda LOIMH
y los artículos 14 y 23.1 CE.
10. Finalmente, en cuanto a la queja, que ha de
entenderse referida al apartado 1 del artículo 23 CE sobre
la fragmentación del cuerpo electoral, no se aprecia que
las medidas controvertidas quiebren la unidad de la categoría de ciudadano o entrañen un riesgo cierto de disolución del interés general en un conjunto de intereses parciales o por categorías. Como ya hemos apuntado, el
principio de composición equilibrada de las candidaturas
electorales se asienta sobre un criterio natural y universal, como es el sexo. Pues bien, debemos añadir ahora
que las previsiones de la disposición adicional segunda
LOIMH no suponen la creación de vínculos especiales
entre electores y elegibles, ni la compartimentación del
BOE núm. 52 Suplemento
cuerpo electoral en función del sexo. Los candidatos
defienden opciones políticas diversas ante el conjunto del
electorado y, caso de recibir el respaldo de éste, lo representarán también en su conjunto y no sólo a los electores
de su mismo sexo.
No cabe atender, pues, al argumento de los recurrentes de que el requisito de la paridad perjudica a la unidad
del pueblo soberano en la medida en que introduce en la
categoría de ciudadano –«una e indivisible» para los
Diputados recurrentes– la divisoria del sexo. Baste decir
que el cuerpo electoral no se confunde con el titular de la
soberanía, esto es, con el pueblo español (art. 1.2 CE),
aunque su voluntad se exprese a través de él. Este cuerpo
electoral está sometido a la Constitución y al resto del
Ordenamiento jurídico (art. 9.1 CE), en tanto que el pueblo
soberano es la unidad ideal de imputación del poder
constituyente y como tal fundamento de la Constitución y
del Ordenamiento. Las causas determinantes de la condición de elector no afectan, por tanto, a esta unidad ideal,
sino al conjunto de quienes, como ciudadanos, están
sometidos al Ordenamiento español y no tienen, en
cuanto tales, más derechos que los que la Constitución les
garantiza, con el contenido que, asegurado un mínimo
constitucional indisponible, determine el legislador constituido.
Pues bien, las mismas razones que nos llevan a descartar que las previsiones legales controvertidas introduzcan una nueva causa de inelegibilidad limitativa del ejercicio del derecho de sufragio pasivo o establezcan un
vínculo más estrecho entre electores y elegibles en función del sexo que compartan introduciendo una división
inaceptable en la unidad del pueblo soberano, conducen directamente a descartar la existencia de la vulneración del artículo 68.5 CE denunciada por los Diputados
que han interpuesto el recurso de inconstitucionalidad
núm. 5653-2007.
Por lo expuesto debemos concluir que la disposición
adicional segunda de la Ley Orgánica para la Igualdad
Efectiva de Mujeres y Hombres no es contraria a los
artículos 23 y 68.5 CE.
FALLO
En atención a todo lo expuesto, el Tribunal Constitucional, POR LA AUTORIDAD QUE LE CONFIERE LA CONSTITUCIÓN DE LA
NACIÓN ESPAÑOLA,
Ha decidido
Desestimar la cuestión de inconstitucionalidad núm.
4069-2007, promovida por el Juzgado de lo ContenciosoAdministrativo núm. 1 de Santa Cruz de Tenerife, y el
recurso de inconstitucionalidad núm. 5653-2007, interpuesto por más de cincuenta Diputados del Grupo Parlamentario Popular del Congreso de los Diputados.
Publíquese esta Sentencia en el «Boletín Oficial del
Estado».
Dada en Madrid, a veintinueve de enero de dos mil
ocho.–María Emilia Casas Baamonde.–Guillermo Jiménez
Sánchez.–Vicente Conde Martín de Hijas.–Javier Delgado
Barrio.–Elisa Pérez Vera.–Roberto García-Calvo y Montiel.–Eugeni Gay Montalvo.–Jorge Rodríguez-Zapata
Pérez.–Ramón Rodríguez Arribas.–Pascual Sala Sánchez.–
Manuel Aragón Reyes.–Pablo Pérez Tremps.–Firmado y
rubricado.
Voto particular que formula el Magistrado Excmo. Sr. don
Jorge Rodríguez-Zapata Pérez a la Sentencia del Pleno
sobre la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la
igualdad efectiva de mujeres y hombres
1. Por primera vez desde el inicio de nuestra democracia, veintiséis mujeres –dieciséis en la circunscripción