Es preciso también tener en cuenta que las personas que asuman el rol de
apoyo tienen dentro de sus funciones, “facilitar la manifestación de la
voluntad y preferencias de la persona titular del acto jurídico”; “facilitar la
comprensión de un determinado acto jurídico”; “representar a la persona”;
“interpretar de la mejor forma la voluntad y preferencias de la persona titular
del acto jurídico, en los casos en que esta se encuentre absolutamente
imposibilitada para interactuar con su entorno por cualquier medio” y
“honrar la voluntad y las preferencias” (art. 47).
54. Con toda la anterior descripción sobre los mecanismos para el ejercicio de
la capacidad jurídica de las personas con discapacidad que trae la nueva Ley,
la Sala resalta, contrario a los que estima el ciudadano demandante, que la
adjudicación judicial de apoyos es el mecanismo idóneo para permitir que,
incluso cuando la persona está imposibilitada para manifestar su voluntad,
pueda ejercer su capacidad con asistencia de personas o métodos que
permitan conocer cuál es su determinación de acuerdo con algún acto jurídico.
Como puede verse los apoyos definidos a través de este proceso judicial son
mucho más intensos puesto que están determinados ante la imposibilidad de
la persona titular del acto de expresar su voluntad y preferencias; incluso,
puede asignarse un representante para algunos de los actos jurídicos.
55. Acorde con lo anterior, la Sala Plena considera que la presunción de la
capacidad legal de las personas con discapacidad dispuesta en el artículo 6° de
la Ley 1996 es constitucional, toda vez que atiende a una perspectiva
respetuosa con la dignidad humana y la igualdad real y efectiva del ejercicio
de los derechos fundamentales.
56. Ahora bien, la Corte observa que la preocupación que plantean los actores
no es del todo irrazonable, pues sostienen que hay personas con discapacidad
intelectual que no pueden comprender y dar su voluntad para realizar ciertos
actos jurídicos, y en esa medida, no se les puede presumir su capacidad de
ejercicio independientemente de los apoyos. De hecho, como se presentó
antes, la misma Ley reconoce que existen casos difíciles en los que la persona
con discapacidad se encuentra “absolutamente imposibilitada para
manifestar su voluntad y preferencias por cualquier medio, modo y formato
de comunicación posible”. La Ley dispone unos mecanismos para garantizar
el ejercicio de la capacidad legal en estos casos, y así lograr que la toma de
decisiones esté asistida y bajo la mejor interpretación de la voluntad de la
persona.
94
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents