De esta manera, se elevan los estándares de la ética y responsabilidad pública,
así como la generación de criterios de exigencia ciudadana hacia las personas que
ocuparán cargos de elección popular, fortaleciendo con ello la consolidación de una
cultura democrática y libre de todo tipo de violencia.
Así, se considera que esta obligación que corresponde a los partidos políticos
consistente en solicitar a las personas aspirantes a una candidatura que manifiesten
no estar en alguna de las hipótesis referidas, por sí misma constituye una medida
que promueve que quienes aspiren a acceder a una postulación de un partido
político en una candidatura a un cargo de elección popular no incurran en conductas
que social y culturalmente son connotativas de la perpetuación de actitudes de
dominio y actos discriminatorios del hombre en contra de la mujer por razón de
género.
En ese sentido, se considera que a través del 3 de 3 contra la violencia se
instrumenta una medida reglamentaria que posibilitará garantizar a la ciudadanía y
a la sociedad en su conjunto, que las personas que los partidos políticos postulan
en las candidaturas, no detentan antecedentes que, por su naturaleza, son
indicativos de que la persona aspirante a la titularidad de una candidatura a cargo
de elección popular es proclive a ejercer conductas constitutivas de violencia en
contra de la mujer por razón de género.
Ejercer un cargo de elección popular reviste de gran importancia, por las facultades
conferidas, decisiones que se pueden adoptar y el manejo de recursos públicos que
están a su disposición; razón por la cual, desde los partidos políticos se debe
garantizar la idoneidad de las personas que aspiran a ocupar y permanecer en
dichos cargos públicos, y verificar que no hayan incurrido en actos u omisiones que
violenten o afecten de manera desproporcionada a las mujeres.
Esta exigencia contenida en el artículo 32 de los presentes Lineamientos, retoma la
propuesta formulada por la organización política “Las Constituyentes Feministas” la
cual ha encabezado a nivel nacional una iniciativa denominada “el 3 de 3 de
violencia de género”, propuesta que también es apoyada por legisladoras federales
y locales de diversos partidos políticos para que se incluya en materia electoral, así
como por diversas organizaciones y la ciudadanía en general. Ello, porque las
personas que acceden a un cargo de elección popular y los servidores públicos
deben respetar los derechos de las mujeres como un acto obligatorio y no voluntario.
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