6/8/2020
HJ System - Decision: SENTENCIA 13/2009
que el art. 10.2 CE impone la interpretación de las normas relativas a derechos de conformidad con la
Declaración universal de derechos humanos y los tratados sobre la materia ratificados por España, siendo de
destacar la introducción de las distintas manifestaciones de la igualdad en el Tratado de Ámsterdam (arts. 2, 3,
13, 137 y 141), el conjunto del Derecho de la Unión Europea y el Tratado por el que se establece una
Constitución para Europa (art. I.3.), y la llamada Carta de los derechos fundamentales de la Unión (art. II-83),
documentos todos ellos claramente favorables a la introducción de medidas de acción positiva a favor de la
mujer.
El escrito de alegaciones se detiene, a continuación, en las resoluciones del Consejo Constitucional francés
invocadas en el recurso, afirmando el Parlamento Vasco que tal invocación resulta engañosa, toda vez que el
problema constitucional planteado ante aquel Consejo traía causa del hecho de que la Constitución francesa no
incluye un precepto equiparable al art. 9.2 CE, lo que hizo necesaria una reforma que permitiera a los poderes
públicos adoptar medidas favorables a la promoción de la mujer en el acceso a los cargos públicos. Algo
innecesario en el caso de la Constitución Española por razón, precisamente, del mandato genérico establecido en
el art. 9.2 CE.
En relación con la competencia de la Comunidad Autónoma del País Vasco para establecer la paridad en las
listas electorales alega la Cámara autonómica, en primer lugar, que este Tribunal ha admitido la diferencia en la
regulación de las distintas Comunidades Autónomas en materia electoral con ocasión del examen de las barreras
electorales fijadas en algunas de ellas (STC 193/1989); consiguientemente entiende que las disposiciones
impugnadas encajan en la competencia del legislador vasco. En apoyo de esta afirmación se sostiene que el art.
81.1 CE “reconoce la competencia al Estado para regular mediante Ley Orgánica el ‘régimen electoral general’”,
concepto que, de acuerdo con la jurisprudencia, se refiere a una materia compuesta por normas electorales
válidas para la generalidad de las instituciones representativas, con la salvedad de las excepciones establecidas
en la Constitución o en los Estatutos (SSTC 40/1981 y 38/1983). En consonancia con esta doctrina (afirma) el
art. 1.2 LOREG establece que dicha Ley sólo es aplicable en los términos de su disposición adicional primera a
las elecciones autonómicas, que se rigen por su legislación propia, respecto de la cual la LOREG tiene carácter
supletorio.
En consecuencia el Parlamento Vasco entiende que es competente para establecer sus propias normas
electorales, tal como establece el art. 10 EAPV, dejando a salvo el contenido indisponible a que se refiere la
disposición adicional primera LOREG. Sólo si los preceptos recurridos hubieran invadido los contenidos que
excluye dicha disposición podría hacerse reproche de inconstitucionalidad en el plano competencial. Y no es ese
el caso, toda vez que, en virtud de la repetida disposición adicional, “vinculan al legislador autonómico, en
materia de presentación de candidaturas, los artículos 44, 45 y parcialmente el 46 de la LOREG, ya que en éste
hay apartados no comprendidos en la reserva, como es precisamente el apartado tercero, el que regula las listas
de candidatura, que, por tanto, no es aplicable como tal a las elecciones autonómicas”. De lo que se concluye
que, poniendo en relación el art. 10 EAPV y la disposición adicional primera LOREG, la cuestión acerca de
“cómo son las listas en [las elecciones autonómicas] depende del legislador autonómico, y sólo de él”. A juicio
del legislador orgánico “las listas electorales no son … elemento básico del régimen electoral general”.
Pese a lo anterior (continúa el escrito de alegaciones) los actores entienden que la competencia estatal proviene
de la consideración de que en materia de derechos constitucionales la garantía de la igualdad corresponde con
exclusividad al Estado. A este respecto el Parlamento Vasco expone las siguientes consideraciones. En primer
lugar, que el deber de promoción del art. 9.2 CE no es en sí mismo un título competencial, sino un deber
impuesto a todos los poderes públicos en el ejercicio de sus respectivas competencias, siendo de la Comunidad
Autónoma la competencia relevante en el caso que ahora nos ocupa. Y, en segundo término, que es erróneo dar
por supuesto que la paridad en las listas afecta al núcleo esencial del derecho de sufragio pasivo en tanto que
norma restrictiva de la elegibilidad. A juicio de la Cámara, con una perspectiva formal, las inelegibilidades no se
regulan en los preceptos que se ocupan de las listas electorales (arts. 44 y sigs. LOREG; art. 50 de la Ley del
Parlamento Vasco 54/1990, de elecciones al Parlamento Vasco, y art. 6 bis de la Ley del Parlamento Vasco
1/1987, de elecciones para las Juntas Generales de los Territorios Históricos); y tampoco materialmente las
normas recurridas pueden considerarse normas restrictivas de la elegibilidad, pues no prohíben ni impiden a
nadie figurar en las listas de candidatura, es más, ni siquiera restringen el universo de extracción de los
https://hj.tribunalconstitucional.es/en/Resolucion/Show/6432
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